Qué es la homeopatía

La homeopatía es un método suave pero efectivo de tratar muchas afecciones y dolencias. Es de naturaleza holística, lo que significa que , al decidir el tratamiento , se tiene en cuenta a la persona en conjunto , tanto como a la enfermedad o el problema específico. Los medicamentos o remedios que se utilizan en homeopatía consisten en pequeñas dosis de sustancias naturales extraídas de plantas, animales o minerales.

Si consideramos la salud como un estado de bienestar mental y físico, la enfermedad sería el estado opuesto. La homeopatía se basa en la idea de que todos tenemos una capacidad interior para vencer la enfermedad. La energía o vitalidad que todos llevamos dentro nos permite crecer, reparar los tejidos dañados, responder a la presión que nos rodea y, en definitiva, vivir con una sensación de bienestar. Cuando nos sucede algo que nos provoca un estrés superior al habitual, empezamos a generar síntomas, que no son otra cosa que la expresión de nuestra enfermedad. Si se aplica el remedio homeopático adecuado, se estimula esta energía curativa natural, y el cuerpo puede recuperar de nuevo el equilibrio y liberarse de los síntomas que limitan su correcto y normal funcionamiento.

Los remedios homeopáticos permiten al organismo curarse por sí mismo , protegiéndolo de los efectos nocivos que comporta la utilización de medicamentos convencionales. Asimismo, su aplicación presenta ventajas a largo plazo, puesto que aumenta el nivel general de salud del individuo, reduciendo las probabilidades de contraer enfermedades en el futuro.

En Europa aproximadamente entre un 20%-25% de las personas utiliza homeopatía regularmente. En Francia ese porcentaje alcanza hasta el 40% de la población y, en Alemania e Inglaterra existen hospitales exclusivamente homeopáticos . En España, sin que existan estudios fiables realizados, el porcentaje posiblemente no alcance el 5%.

Qué enfermedades o dolencias puede tratar la homeopatía

La homeopatía propicia una rápida curación y restaura la vitalidad en traumatismos causados por accidentes y heridas leves. Por ejemplo: quemaduras, magulladuras, cortes y abrasiones, picaduras de insectos, heridas de pinchazos, tirones, torceduras, fatiga, fracturas, molestias a consecuencia de una intervención quirúrgica o de odontología.

Los síntomas de las infecciones y de los resfriados, como la fiebre, el catarro o la tos, son la respuesta natural de nuestro sistema inmunológico. Cuando se tratan estos síntomas desde el punto de vista homeopático, el cuerpo trabaja con ellos en lugar de suprimirlos. De este modo, con la ayuda de homeopatía, en muchos casos de enfermedades agudas, el organismo es capaz de recuperar la salud mucho más rápido y sin enfermedades secundarias. Por ejemplo: Enfermedades bacterianas y víricas como resfriados, tos bronquitis, amigdalitis, cistitis, infecciones del oído, gripe, enfermedades propias de la niñez, y dolencias producida por causas como agotamiento, insolación, malestar causado por viajes, resaca o nerviosismo ante un examen.

En el caso de las enfermedades de tipo crónico, es frecuente sufrir distintas dolencias a lo largo del tiempo, por una o más causas subyacentes. La pérdida de vitalidad y los trastornos se repiten con frecuencia y, en ocasiones, empeoran . Puede que haya un diagnóstico médico pero, en muchos casos, el paciente sigue sin sentirse bien , aunque las pruebas tradicionales no revelen ninguna anomalía. La homeopatía puede tratar problemas latentes más profundos que presentan síntomas psicológicos y/o físicos. El tratamiento de estos casos más complejos puede durar meses o años, según su intensidad y el tiempo que el paciente lleve padeciendo las dolencias. Como ejemplos podemos mencionar; el síndrome premenstrual y otros trastornos menstruales u hormonales, monucleosis infecciosa, depresión, enfermedades debilitantes o autoinmunes, hiperactividad, problemas del comportamiento y dificultades de aprendizaje en los niños.
 

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